martes, 4 de noviembre de 2014

EL FIN Y LOS MEDIOS: ALDOUS HUXLEY, POLITÓLOGO ANTI POLÍTICO

     Aldous Huxley en su colección de ensayos El fin y los medios (Ends and Means: An Inquiry into the Nature of Ideals and into the Methods Employed for Their Realization, Londres, Chatto & Windus, 1937), ofrece todo un concluyente y práctico tratado acerca de los peligros y los males que engendra el poder adherido a la política y derivado de la misma. En este libro de unas 400 páginas repletas de juiciosas reflexiones e inspiradas ideas nos advierte que tanto el sistema político como el ciudadano que lo sustenta y soporta "seguimos utilizando los medios que hacen que los fines sean precisamente imposibles de alcanzar: guerra,
violencia, venganza y mezquindad". El título consta de 15 capítulos que examinan concienzudamente todos los pilares en los que se sustenta la actividad política y el poder derivado de la misma, así como la composición y el verdadero aguante de los mismos en una sociedad y en un mundo que posiblemente requiera de otro tipo de "pilares" y de "materiales". Estas son las bases de su estudio, con unas conclusiones, por desgracia, tan tristes, hace casi un siglo, como la deprimente gestión de nuestros actuales reputados políticos:

1. Métodos, caminos y puntos de partida contemporáneos.
2. La naturaleza de la explicación.
3. Eficacia y limitaciones de las reformas sociales.
4. Las reformas sociales y la violencia.
5. La sociedad planificada.
6. La naturaleza del Estado moderno.
7. Centralización y descentralización.
8. La descentralización y la autonomía [He aquí un vibrante ensayo sobre la naturaleza "enfermiza" del Nacionalismo].
9. La guerra [Tratado en tres partes].
10. Los trabajos individuales para promover reformas.
11. La desigualdad.
12. La educación.
13. Las prácticas religiosas.
14. Las creencias.
15. La ética.
     Hoy día muchos seres inocentes siguen muriendo y/o matando en nombre de Dios, de una ideología, de una "utopía", de una autonomía, en definitiva, de un falso "ideal". El capítulo nueve, estructurado en tres partes, explica y vaticina con gran sutileza y simplicidad fenómenos de actualidad sangrantes como el del Estado Islámico, la guerra civil de Ucrania en las mismas puertas de la Unión Europea, y, también, la insaciable sed nacionalista dentro de nuestra península, que disfrazada de pacifismo y tolerancia encubre otro tipo de guerra, según él "psicosomática", es decir, la fractura social en una u otra modalidad. Quedémonos, por el momento, con algún destello de esta obra, por si acaso logra hacernos reflexionar sobre nuestro verdadero lugar en el mundo y orientarnos hacia ese único país sin fronteras, sin dioses y sin guerras, pero con seres humanos de verdad, que se llama Tierra, porque "el fin nunca justificará los medios":

"Actualmente la idea política más poderosa es la del nacionalismo. Esta idea es la que presta justificación y la que transforma toda una serie de emociones, constituyendo la permanente motivación de acciones individuales y colectivas de la mayor importancia" .... 

El designio de la propaganda nacionalista moderna consiste en transformar el afecto normal del hombre por su patria en la veneración excluyente y feroz por la nación divinizada. Las disputas entre naciones están empezando a tomar ese aspecto inflexible y fanático, que fue característico en tiempos pasados del trato que se daban unos a otros los sectarios de los distintos grupos religiosos o políticos.

"Tanto el capitalismo como el nacionalismo son frutos de la obsesión por el poder, el éxito y la posición social" 

Para satisfacer sus ansias de significación y de valores, las gentes se inclinan hacia doctrinas como el Nacionalismo, el Fascismo, o el Comunismo revolucionario. Filosófica y científicamente, estas doctrinas son absurdas, pero para las masas de todas las comunidades tienen este gran mérito: atribuirle todo el significado y el valor que le han sido quitados al mundo como un todo [...] 

Y, seguramente, la más "práctica" de todas, adviértase que para Huxley "nacionalista" significa 'integrista', los talibanes de su tiempo era los nazis y el politburó soviético:

Esencialmente, todas las nuevas morales comunista, fascista, nazi o meramente nacionalista, se parecen mucho entre sí. Todas afirman que los buenos fines justifican los medios; y para todas, los fines consisten en el triunfo de una parte de la especie humana sobre las demás. Todas justifican el uso ilimitado de la astucia y de la violencia. Todas predican la subordinación de los individuos a una oligarquía gobernante, endiosada, que denominan 'el Estado'. Todas predican las virtudes menores, como la temperancia, la prudencia, el coraje y otras; pero todas desacreditan la caridad y la inteligencia, virtudes superiores sin las cuales las virtudes menores son meros instrumentos para hacer el mal con una eficiencia cada vez mayor."


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