miércoles, 23 de marzo de 2016



     Nos encontramos en el escenario posatómico de la ciudad de Los Angeles del año 2108. Un grupo de científicos procedentes de Nueva Zelanda desembarca en la playa del sur de California, donde se encuentran una degradada sociedad, deshumanizada y violenta hasta extremos insospechados: el ser humano reducido a una condición sumamente miserable, más próximo a la bestia que al hombre. Esta sociedad futura sigue un oscuro culto religioso de carácter demoníaco, donde, entre muchas barbaridades, sacrifican, en una misa ritual, todos aquello bebés nacidos con mutilaciones provocadas por la radiactividad. A este ritual le sigue, también anualmente, un período de dos semanas de cópula generalizada e indiscriminada entre todos los habitantes, siendo esta la única época del año permitida por el Estado para la cópula entre hombres y mujeres. Quienes no aceptan las normas o las infligen son enterrados vivos, únicamente tienen la posibilidad de huir a la "utópica" ciudad de Bakersville.
     La trama de esta breve e intensa novela la impulsa el amor romántico, prohibido e imposible entre el Doctor Poole,  un humano "normal", y la joven mutante Loola, una primate-humana. Ellos representan la metáfora central de la novela. Huxley, en esta distopía, realza, como ya hiciera en Un mundo feliz, las relaciones entre el poder y las instituciones represivas. En este caso, entre el Estado degenerado con sus dogmas religiosos y el individuo atrapado en ambos. La crítica de Huxley es sobre el modo en que la civilización se encuentra anclada en una relación parásita con la naturaleza, que asegura así nuestra propia auto aniquilación como seres humanos, tal y como vamos advirtiendo en nuestros días. Esta novela fue escrita hace más de seis décadas, en 1948, un año antes que otra célebre distopía de la época, Nineteen-Eighty-Four, de George Orwell (1949), con todo, y para nuestra desgracia, muchas de sus sombras siguen cerniéndose sobre nuestra enferma y decadente civilización actual. 
     A Huxley, desgraciadamente, se le suele relacionar únicamente con dos obras: su profecía distópica, Un mundo feliz, o Las puertas de la percepción, el psicodélico clásico de culto. A mi entender, no deberíamos quedarnos únicamente con estos dos títulos. Ape and Essence es una distopía que, con formato de guión de cine, expone magistralmente la percepción de Huxley de la dualidad de la condición humana: nuestro componente simiesco y nuestro componente humano. Podremos discrepar o aceptar su visión de esa parte animal y primitiva aún presente en la naturaleza humana, pero seguramente sí que coincidiremos en su valoración final sobre la destructiva e inhumana naturaleza de lo que, a día día de hoy, seguimos entendiendo como "progreso" y "nacionalismo". 






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